

La AECD (Asociación para la Educación Cognitiva y el Desarrollo) acompaña a personas desempleadas, personas en proceso de reconversión profesional y alumnos que están aprendiendo francés. Con el objetivo de diseñar itinerarios de aprendizaje personalizados y fomentar la autonomía de los alumnos, la asociación sitúa la evaluación en el centro de su enfoque pedagógico.
Desde 2019, AECD utiliza Experquiz para respaldar este enfoque y estructurar el seguimiento del progreso de sus beneficiarios.
Testimonio de Claude Basquin.
Los equipos docentes disponen de una visión clara de los resultados y pueden seguir la evolución de cada alumno a pesar del elevado número de evaluaciones realizadas.
¿Cuál es su función dentro de la AECD y a qué públicos acompañan?
Soy ingeniero pedagógico. Mi trabajo consiste principalmente en diseñar los dispositivos de evaluación, desarrollar los itinerarios formativos y realizar el seguimiento pedagógico de los alumnos.
Ofrecemos una amplia variedad de programas de formación, desde alfabetización y francés como lengua extranjera (FLE) hasta itinerarios conducentes a certificaciones que pueden alcanzar un nivel equivalente al BTS francés, en función de los programas financiados y de las necesidades de cada territorio.
Nuestra principal particularidad es la diversidad de los públicos a los que acompañamos: personas desempleadas de larga duración, recién llegados, refugiados, personas en proceso de reconversión profesional, así como alumnos que participan en programas de alfabetización o de francés como lengua extranjera.
¿Por qué la evaluación ocupa un lugar tan importante en su enfoque pedagógico?
Nuestro enfoque se basa en la educación cognitiva y en el concepto de «aprender a aprender». Por ello, la evaluación no constituye una etapa final destinada únicamente a medir lo aprendido, sino que comienza desde el inicio del itinerario formativo y continúa a lo largo de todo el proceso.
Realizamos primero una evaluación diagnóstica que nos permite identificar los conocimientos previos, las dificultades y las necesidades de cada persona. A partir de ella diseñamos un itinerario de aprendizaje personalizado y definimos los objetivos de progresión.
La evaluación se convierte así en una auténtica herramienta de aprendizaje. Permite a los alumnos comprender mejor sus competencias, tomar conciencia de sus dificultades y seguir progresando durante toda la formación.
¿Cómo gestionaban las evaluaciones antes de utilizar Experquiz?
Trabajábamos de una forma mucho más tradicional. Las evaluaciones se realizaban principalmente mediante cuestionarios en papel, fotocopias, correcciones manuales y un tratamiento de los resultados que requería mucho tiempo.
Era un sistema que funcionaba, pero resultaba mucho más difícil analizar los resultados, hacer un seguimiento de los alumnos a largo plazo o disponer rápidamente de una visión global de las necesidades formativas.
Cuando descubrimos Experquiz vimos la oportunidad de modernizar nuestras prácticas sin perder el enfoque humano que caracteriza nuestro acompañamiento.
¿Cuáles eran los principales criterios para elegir una plataforma de evaluación?
El primer reto era humano. Teníamos que acompañar un cambio importante en las prácticas de equipos que no siempre se sentían cómodos con las herramientas digitales.
También contábamos con limitaciones presupuestarias y buscábamos una solución que respondiera realmente a nuestras necesidades, sin añadir complejidad innecesaria.
Sobre todo buscábamos una herramienta fácil de utilizar, lo suficientemente flexible para adaptarse a nuestros distintos dispositivos de evaluación y capaz de evolucionar junto con nuestros usos.
Los primeros intercambios con el equipo de Experquiz también nos dieron confianza en su capacidad para comprender nuestras necesidades y acompañarnos durante todo el proceso.
¿Cómo utilizan hoy Experquiz en el día a día?
La plataforma interviene en varias etapas de nuestros programas de formación.
La utilizamos en primer lugar durante las fases de evaluación inicial para valorar las competencias de las personas que desean incorporarse a una formación. Estos resultados nos permiten orientar posteriormente los itinerarios y los objetivos de cada participante.
También la utilizamos para la evaluación continua, las evaluaciones intermedias y determinados procesos de certificación. Además, los alumnos disponen de un acceso personal que les permite practicar, seguir módulos pedagógicos y realizar diferentes evaluaciones a lo largo de todo su recorrido formativo.
Actualmente, cerca de 800 beneficiarios disponen de un acceso activo a la plataforma.
¿Cómo utilizan los resultados de las evaluaciones para construir los itinerarios formativos?
Los resultados constituyen, ante todo, una herramienta de apoyo para la toma de decisiones de los equipos pedagógicos.
Permiten identificar rápidamente las competencias ya adquiridas, aquellas que requieren un refuerzo y los aspectos que conviene profundizar durante las entrevistas individuales.
La evaluación nunca sustituye la experiencia del formador. Aporta indicadores que orientan el diagnóstico y permiten diseñar planes de formación mucho más precisos.
Nuestro objetivo es comprender las necesidades reales de cada persona para definir las acciones pedagógicas más adecuadas para favorecer su progreso.
¿Cómo ayudan estas evaluaciones a los alumnos a comprender mejor sus competencias y su evolución?
Las representaciones visuales desempeñan un papel muy importante.
Cuando una persona puede visualizar sus resultados mediante gráficos o mapas de competencias, comprende mucho mejor cuáles son sus puntos fuertes y los ámbitos en los que aún debe seguir trabajando.
Esto resulta especialmente útil para personas que han tenido trayectorias escolares difíciles o que carecen de confianza en sus propias capacidades.
La evaluación se convierte entonces en un verdadero soporte para el diálogo. Permite mostrar los progresos realizados, poner en valor los logros alcanzados y hacer mucho más concretos los objetivos de aprendizaje.
¿Cómo les ayuda la plataforma a gestionar un gran volumen de evaluaciones?
En algunos años hemos llegado a contar con alrededor de 1.500 usuarios activos.
La plataforma nos permite gestionar estos volúmenes manteniendo al mismo tiempo un seguimiento pedagógico cercano. Los equipos docentes disponen de una visión clara de los resultados y pueden seguir la evolución de cada alumno a pesar del elevado número de evaluaciones realizadas.
Además de sus funcionalidades, valoramos especialmente su fiabilidad. Las incidencias técnicas son poco frecuentes y, cuando se producen, el equipo de Experquiz actúa con rapidez para resolverlas.
Su capacidad para gestionar un gran número de evaluaciones garantizando al mismo tiempo una experiencia fluida tanto para los alumnos como para los formadores representa una verdadera ventaja para nuestra organización.
¿Qué es lo que más han valorado del acompañamiento del equipo de Experquiz?
Sin duda, la disponibilidad del equipo ha sido uno de los aspectos que más hemos apreciado.
Desde la implantación de la plataforma y durante todos estos años siempre hemos encontrado interlocutores muy reactivos, capaces de responder rápidamente a nuestras preguntas y de ayudarnos siempre que surgía alguna dificultad.
Esta cercanía es especialmente valiosa. En ocasiones necesitamos implementar funcionalidades avanzadas o responder a necesidades muy específicas y, en cada caso, el equipo de Experquiz nos ha ayudado a encontrar soluciones adaptadas.
Es un nivel de acompañamiento que no siempre se encuentra en otros proveedores de plataformas.
¿Han solicitado desarrollos específicos para la plataforma?
Sí, en varias ocasiones.
Por ejemplo, hemos solicitado determinadas mejoras relacionadas con la visualización de los resultados o con la gestión de condiciones específicas en nuestros cuestionarios de evaluación inicial.
En cada caso, el equipo ha dedicado tiempo a estudiar nuestras necesidades y a proponer soluciones adaptadas.
Este diálogo permanente no solo nos permite mejorar nuestros propios dispositivos de evaluación, sino que también contribuye a la evolución continua de la plataforma.
¿Qué evoluciones de la plataforma les han parecido más relevantes en los últimos años?
La incorporación de funcionalidades basadas en inteligencia artificial ha sido una de las mejoras más interesantes.
Para un ingeniero pedagógico, la posibilidad de generar rápidamente un primer banco de preguntas supone un importante ahorro de tiempo. Evidentemente, el trabajo de revisión y validación sigue siendo imprescindible, pero la inteligencia artificial acelera considerablemente determinadas fases del diseño.
También hemos observado numerosas mejoras en las funcionalidades de administración y gestión de la plataforma, que facilitan el trabajo cotidiano de nuestros equipos.
¿Qué nuevos usos les gustaría desarrollar en el futuro?
Probablemente todavía no aprovechamos todo el potencial que ofrece la plataforma.
Me gustaría desarrollar especialmente formatos de evaluación basados en la observación, el uso de imágenes o las simulaciones de situaciones reales. Estos enfoques resultan especialmente interesantes para algunos de nuestros alumnos porque reducen las barreras relacionadas con la lectura o el dominio del idioma.
Además, abren nuevas posibilidades pedagógicas para desarrollar el razonamiento, la autonomía y las competencias transversales.
¿Por qué Experquiz está especialmente adaptado a su actividad?
Porque es una herramienta flexible, accesible y que responde de forma concreta a nuestras necesidades.
Incluso después de varios años de utilización, seguimos descubriendo nuevas posibilidades y evolucionando nuestras prácticas.
Es una plataforma que se integra plenamente en nuestro enfoque pedagógico y en nuestro trabajo diario. Y, sobre todo, sabemos que siempre podemos contar con el equipo de Experquiz cuando necesitamos ayuda o asesoramiento.










